Rogerio Melfi
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17/06/2026 · Artículos

Seis meses después de la regulación, el BaaS afronta una prueba de madurez

Seis meses después de la regulación, el BaaS afronta una prueba de madurez

La regulación del Banco Central marcó un punto de inflexión para el mercado de Banking as a Service (BaaS) en Brasil. Más que una actualización normativa, reposiciona al sector, que deja un entorno más flexible para operar con mayor estructura, claridad de funciones y exigencia operativa.

Pasados los primeros meses desde la publicación de las reglas, el mercado vive un periodo de adaptación que va más allá del cumplimiento regulatorio. Está en marcha la transición de un sector en expansión a una industria más madura, estructurada y profesionalizada.

El BaaS tuvo un papel decisivo en la expansión de las billeteras digitales, las fintechs y la inclusión financiera. El modelo permitió a empresas de distintos segmentos incorporar cuentas, pagos, crédito y otros servicios financieros a sus experiencias digitales sin construir una institución regulada. Ahora el desafío es garantizar que esta innovación continúe dentro de una estructura de responsabilidades claramente definidas.

Gran parte de los debates recientes gira precisamente en torno a la redistribución de estas responsabilidades entre proveedores y receptores de servicios. En muchos casos, actividades como el registro de clientes, la validación documental, la monitorización de riesgos y la atención eran ejecutadas casi íntegramente por los receptores. La nueva regulación refuerza que determinadas obligaciones no pueden simplemente transferirse. La institución regulada sigue siendo responsable de conocer a sus clientes, monitorizar riesgos, prevenir fraudes y cumplir las exigencias asociadas a su licencia.

En la práctica, esto exige ajustes operativos mucho más allá de revisar contratos. Hay que rediseñar procesos, integrar sistemas y redistribuir costes. Cuestiones antes tratadas informalmente requieren ahora definiciones claras: quién realiza el análisis de registro, quién asume su coste, cómo afrontar a los clientes rechazados por los controles de la institución proveedora y cómo debe funcionar la atención al usuario. Son preguntas sin respuestas universales, lo que explica que el sector siga atravesando una adaptación.

Al mismo tiempo, la regulación produce otro efecto importante: la organización del mercado. Durante años coexistieron distintos modelos bajo la misma etiqueta de BaaS. Había instituciones que prestaban servicios regulados, empresas que suministraban infraestructura tecnológica y organizaciones que actuaban como intermediarias comerciales. La nueva estructura regulatoria tiende a separar estas funciones con más claridad.

Esto no significa una reducción de la competencia. Se observa una tendencia a la especialización. Las instituciones reguladas asumen más explícitamente su papel como proveedoras de servicios financieros, mientras que las empresas tecnológicas refuerzan su posición como suministradoras de infraestructura e integración.

Aunque el número de proveedores pueda consolidarse en los próximos años, el universo de receptores tiende a seguir creciendo. Cada vez más empresas comprenden que tener una licencia regulatoria propia no siempre es la alternativa más eficiente. El coste de capital y las exigencias de gobernanza, auditoría y cumplimiento aumentan a medida que el sistema financiero se vuelve más sofisticado. Para organizaciones cuyo negocio principal no es financiero, operar mediante un socio especializado suele ser más ventajoso.

Este movimiento ayuda a explicar la reducción del interés de nuevas empresas por obtener licencias propias del Banco Central. En cambio, crece la demanda de modelos que permitan lanzar productos financieros utilizando infraestructuras ya reguladas y operativas.

La consecuencia es un entorno que sigue estimulando la innovación y la competencia. Son precisamente los receptores de servicios quienes con frecuencia desarrollan soluciones especializadas para distintos segmentos económicos. Las aplicaciones de movilidad, comercio minorista, agronegocio, educación y gestión empresarial siguen encontrando en el BaaS una forma eficiente de incorporar servicios financieros a sus propuestas de valor.

El mercado brasileño de Banking as a Service está madurando, y su crecimiento pasa a depender no solo de la velocidad, sino también de la gobernanza, la transparencia y la responsabilidad.

📌 Artículo publicado originalmente en Finsiders Brasil