Rogerio Melfi
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30/12/2025 · Artículos

El giro de guion de la innovación financiera en 2025 y las escenas previstas para 2026

El giro de guion de la innovación financiera en 2025 y las escenas previstas para 2026

Debería dejar de ver tantas películas y series, pero impresiona cómo, en determinados momentos, la vida insiste en comportarse como un guion clásico. En 2025 fue difícil mirar la innovación financiera sin reconocer los elementos de una película de acción. Cerramos el año con la innovación financiera entrando en la parte más difícil e inevitable de la trama.

En los últimos años vivimos la fase del descubrimiento: el crecimiento rápido, los nuevos modelos de negocio, la ampliación de la inclusión financiera, la competencia más abierta, la experimentación continua y la creencia de que por fin había espacio para nuevos protagonistas en un mercado históricamente concentrado crearon un entorno digno de un comienzo épico. Era el periodo de las cuentas digitales, Pix, Open Finance y los pilotos de Drex, cuando todo parecía posible y la historia avanzaba con entusiasmo casi automático.

Pero todo viaje tiene un punto de inflexión. Llegó cuando los reguladores elevaron las exigencias de prudencia, gobernanza, responsabilidad y tributación. No como un golpe aislado, sino como una sucesión de movimientos que, sumados, alteraron el paisaje. Poco a poco quedó claro que no eran ajustes puntuales, sino un cambio de época capaz de separar a quienes solo participaban de quienes tendrían condiciones reales para recorrer todo el arco del viaje.

La llamada, como casi siempre ocurre, apareció. Llegó en forma de normas técnicas, resoluciones de riesgo, operaciones más costosas, capital más selectivo y exigencias que, en lugar de escalar según el riesgo, nacen elevadas e imponen una madurez regulatoria anticipada que aumenta el coste de entrada. Era una invitación involuntaria a abandonar la comodidad y reconocer que la siguiente etapa exigiría una versión más sólida, más preparada y mucho más disciplinada de la innovación financiera.

Inversión del péndulo

En ese punto se encuentra precisamente el ecosistema. Después de años de expansión acelerada, vive ahora la inversión del péndulo, el momento en que la historia deja claro que seguir adelante implica cruzar el umbral. Y que 2026 será, inevitablemente, la fase de las pruebas. Es la parte menos glamurosa del viaje: el héroe baja de la montaña hacia lo desconocido, afronta obstáculos que ya no puede ignorar, revisa convicciones, reconstruye capacidades y entiende que no todo lo que funcionó al principio sobrevivirá al camino.

En la práctica, esta travesía significará afrontar un capital más exigente, equipos que necesitarán mayor profundidad técnica, arquitecturas que deberán revisarse, gobernanzas que exigirán coherencia real y procesos más robustos. También será el periodo en que muchas instituciones comprenderán que atravesar no significa actuar solas. Las fusiones y adquisiciones deberían ganar fuerza, no solo como respuesta defensiva, sino como medio racional para alcanzar escala regulatoria y eficiencia operativa en un entorno más exigente.

Mientras tanto, las conquistas estructurales de los últimos años, desde la inclusión financiera hasta los pagos instantáneos y desde la digitalización hasta el intercambio de datos y servicios, seguirán avanzando, pero con objetivos distintos a los anteriores.

Momento de revelación

Y, como promete toda narrativa clásica, habrá un momento de revelación. No surge en medio del caos, sino cuando ya se acumuló suficiente experiencia para reconocer que la fuerza nació precisamente de los tramos más difíciles. Llegará cuando el sector comprenda que esta pausa visible en la innovación no fue un retroceso, sino una etapa de preparación; cuando perciba que la ventaja temporal de los actores establecidos no termina la historia, sino que redefine el campo de disputa; cuando acepte que crecer hacia dentro es tan esencial como crecer hacia fuera.

Al revisar este periodo, veremos 2025 y 2026 como el valle profundo del viaje, ese tramo incómodo e inevitable que separa a quien solo tiene una buena idea de quien consiguió construir una buena empresa. Se recordará como el momento en que el ecosistema abandonó el impulso inicial y empezó a estructurarse de manera consciente, resiliente y sostenible.

Todo héroe pasa por eso. También toda industria que se reinventa. Y creo que precisamente de esa madurez surgirá la capacidad de integrar Brasil en un sistema financiero cada vez más global.

Especialista en Open Finance y cofundador de la fintech PilotIn.

📌 Artículo publicado originalmente en Finsiders Brasil