La consolidación del mercado y los nuevos modelos rediseñan el Banking as a Service
El Banking as a Service (BaaS) en Brasil se encamina hacia una etapa decisiva de maduración y consolidación. Después de años de crecimiento acelerado y experimentación, el sector entra en una fase de mayor madurez, marcada por la adaptación de las empresas a un entorno regulatorio más claro y estructurado.
Este movimiento llega tras la regulación del Banco Central de Brasil, que entró en vigor a finales de 2025 y establece directrices más objetivas para ofrecer servicios de BaaS. Al ampliar la seguridad jurídica, la transparencia y la definición de los papeles de las instituciones reguladas y las empresas asociadas, las nuevas reglas reducen la incertidumbre y refuerzan la confianza en toda la cadena. Para un mercado que avanzó rápidamente, la consolidación regulatoria tiende a funcionar como base del desarrollo y no como obstáculo.
En paralelo a la adaptación —y también como consecuencia de ella—, el panorama apunta a tendencias de consolidación y nuevos modelos de actuación. Entre ellas está el aumento del escrutinio regulatorio, especialmente en prevención del blanqueo de capitales y ciberseguridad. Tras un año marcado por fraudes más sofisticados y respuestas regulatorias más ágiles, tanto el BCB como las instituciones financieras deberían intensificar las inversiones en detección, autenticación y monitorización continua. La seguridad deja de ser solo un requisito de cumplimiento y pasa a ocupar un papel central en la construcción de confianza y la diferenciación de los servicios financieros digitales.
Los datos del mercado refuerzan esta lectura a escala global. Una encuesta de Topaz y Celent entre 1.023 líderes de instituciones financieras de 20 países muestra que el 52% planea ampliar las inversiones en infraestructura tecnológica, mientras que el 40,7% señala la prevención del fraude como prioridad. La inteligencia artificial aparece como principal aliada de este proceso, citada por el 53,9% de las instituciones como base para la detección avanzada del fraude.
Otro efecto directo del aumento de las exigencias regulatorias debería ser la intensificación de fusiones, adquisiciones y alianzas estratégicas. Los nuevos requisitos de seguridad, gobernanza y capital elevan el coste de cumplimiento y tienden a favorecer a las instituciones mejor estructuradas. El resultado esperado es un proceso natural de concentración, en el que solo los actores mejor preparados lograrán escalar sus modelos de negocio de forma sostenible.
Las reglas mejor definidas también abren espacio a nuevos modelos de uso del BaaS. Las empresas pasan a innovar con mayor previsibilidad, explorando aplicaciones más sofisticadas y alineadas con las exigencias del regulador. La tendencia apunta a soluciones más especializadas, centradas en nichos y con un alto grado de personalización.
Otro movimiento relevante es la consolidación de las fintechs de marca propia y las finanzas integradas. Las empresas de comercio minorista, tecnología y servicios siguen incorporando productos financieros a la experiencia de consumo, ofreciendo crédito y otros servicios en el momento de la decisión. Se prevén avances en la portabilidad digital, ofertas personalizadas en tiempo real y una mayor integración entre servicios financieros y plataformas digitales.
A pesar de esta ola de oportunidades, los desafíos permanecen. La definición de responsabilidades entre proveedores y receptores de servicios, los aprendizajes recientes sobre seguridad y el papel del BaaS en la democratización del crédito seguirán en el centro del debate. En 2026, el avance del sector dependerá de la actuación conjunta de los agentes del ecosistema, centrada en la responsabilidad, la confianza y el fortalecimiento de las alianzas que sostienen la innovación del mercado.
Rogério Melfi es director ejecutivo de ABBAAS, la Asociación Brasileña de Banking as a Service.
📌 Artículo publicado originalmente en Época Negócios