Rogerio Melfi
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20/07/2026 · Artículos

La infraestructura es indispensable

La infraestructura es indispensable

Hay una frase atribuida a Bill Gates que lleva décadas repitiéndose en eventos de tecnología e innovación financiera: “Banking is necessary, banks are not”. Curiosamente, nadie ha logrado demostrar que realmente dijera esas palabras. El registro histórico más cercano muestra a Gates afirmando en 1994 que los bancos eran “dinosaurios” y que la tecnología podría prescindir de ellos.

Independientemente de su autoría, la frase acabó moldeando nuestra forma de imaginar el futuro del sistema financiero. Durante años se creyó que la tecnología sustituiría a los bancos.

Treinta años después, los bancos no desaparecieron. Nunca hubo tantas instituciones autorizadas por el Banco Central, tantas fintechs ni tanta inversión en infraestructura financiera. Lo que cambió fue algo más profundo: los bancos dejaron de ser necesariamente la interfaz entre el sistema financiero y el consumidor.

Es exactamente esa transformación la que representa el Banking as a Service.

Durante décadas, infraestructura, licencia regulatoria, tecnología y relación con el cliente eran elementos inseparables. Quien quería ofrecer servicios financieros necesitaba ser un banco. Hoy esa lógica cambió. Instituciones especializadas ofrecen cuentas, pagos, Pix, tarjetas, crédito y muchas otras capacidades mediante API, permitiendo que empresas de sectores muy distintos incorporen servicios financieros a sus propias plataformas.

Esta separación creó dos capas distintas. De un lado, la infraestructura financiera, responsable de liquidar operaciones, cumplir las exigencias regulatorias, prevenir el blanqueo de capitales y mantener la estabilidad del sistema: los proveedores de servicios financieros. Del otro, los receptores de estos servicios —minoristas, marketplaces, ERP, plataformas digitales y empresas tecnológicas— que crean la experiencia del cliente.

El resultado es que los servicios financieros pasan a consumirse en el contexto de otras experiencias digitales. La regulación exige transparencia sobre la institución financiera responsable de la operación, pero la experiencia del cliente la construyen cada vez más plataformas, minoristas y empresas tecnológicas. La institución proveedora sigue siendo responsable de la infraestructura, el cumplimiento regulatorio y la ejecución de las operaciones, aunque no siempre ocupe el centro de la relación con el consumidor.

Este cambio no reduce la importancia de las instituciones financieras. Al contrario. Cuantas más empresas ofrecen servicios financieros, mayor es la necesidad de una infraestructura robusta, segura y conforme a la regulación. El protagonismo deja el escaparate y pasa a los bastidores.

Quizá esta sea la verdadera innovación del Banking as a Service. No sustituyó a los bancos ni eliminó su relevancia. Solo redefinió su papel. El banco deja de ser obligatoriamente el destino del cliente y pasa a ser la plataforma sobre la que se construyen innumerables experiencias financieras.

Por eso, quizá la frase atribuida a Bill Gates merezca una actualización: “La actividad bancaria es necesaria. Los bancos son opcionales. La infraestructura es indispensable”.

📌 Artículo publicado originalmente en Cantarino Brasileiro